

HUELLAS DE UNA AVENTURA COMERCIAL
Aunque la primera noticia de que existe una isla llamada Cuba llega a Catalunya en el año 1493, no fue hasta finales del siglo XVIII que los catalanes pudieron lanzarse a su conquista de la isla.
Vetados por prohibiciones reales que les impedían pasar a America, solo despues del reinado de Carlos III los naturales de Catalunya consiguieron emprender al fin la gran aventura de hacer la America.
Es entre 1800 y 1835 cuando se produce la primera gran emigración catalana hacia Cuba, la cual de muchas maneras influirá en la vida económica y social de un pais amodorrado por la estática administrativa colonial.
Asi se asegura que en el primer cafetal fomentado en el pais fue obra del catalán José Gelabert, la industria azucarera igualmente sería un empeño importante para los catalanes, que en el siglo XIX eran dueños de grandes ingenios , pero a la vez los renglones productivos donde mayor celebridad alcanzaron fueron las industrias del tabaco y el rón.
En la primera, implantan las marcas de cigarrillos y puros cubanos que de mayor fama gozarían a nivel mundial: Jaime Partagás funda en 1840 su celebre fábrica, Juan Rivas lanza en 1840 la marca El Fígaro y Prudencio Rabell monta la fábrica La Hidalguía; El más afotunado de los tabaqueros catalanes fue sin embargo José Gener i Batet dueño de la fábrica la Excepción, cuyos puros lo harían el hombre más rico de Cuba y España.
La Lista de licoreros catalanes demuestra por su parte un especial apego a la fina actividad de los fabricantes de rones, aunque con uno solo de ellos dedicados a tal empresa hubiera bastado para dar prestigio a todos sus compatriotas, Facundo de Bacardí i Mazó el improvisado licorero que, gracias a su proverbial paciencia logró destilar en Santiago de Cuba el que sigue siendo el mejor rón del mundo: El Bacardí Cubano.... Sin embargo ninguno de estos oficios sirvió por si solo para sustentar las vertiginosas fortunas catalanas nacidas en Cuba.
Uno menos aromático y embriagado, pero más eficaz sería la trata de negros que enriqueció en pocos años a personajes como Francisco Martí i Torrens, el catalán más influyente de su tiempo en Cuba, o a los caballeros Francisco Samá, Julián Zulueta y probablemente al famoso Josep Xifré algunos de los cuales promovieron la fundación de la que sería la primera asociación regional de españoles en Cuba : La Asociación de Beneficencia de Naturales de Cataluña (!850) que se encargaría de construir primero un hospital donde salvar o morir en paz y después una imprescindible ermita dedicada a la Virgen Moreneta (La Virgen de Regla).
Pero ninguna actividad comercial fue desconocida para los cubanos; los hubo banqueros como Gelats, Bergnes y Barraqué; Sabatés famoso fabricante de velas y jabones; Petit y Mestre, constructores de la papelería de Puentes Grandes; Sarrá dueño de la mayor drogueria de América; J. Vallés, creador de uno de los más ricos almacenes habaneros, o Joaquín Payret promotor del teatro que todavía lleva su nombre, hoy en dia convertido en Cine, además de cientos de constructores que fueron dejando la huella de la cultura catalana en edificios en todo el país, en especial La Habana, donde sobreviven algunas muestras importantes de una arquitectura catalana transportada al trópico, como se tranportaron a Cataluña las edificaciones cubanas construídas por los indianos que representaban a la Patria y que llevaban en su corazón los aíres y el sol de una isla donde, con la idea de hacer la America, al mismo tiempo estaban haciendo a Cataluña.
(Extraido de la Revista Internacional Sol y Son / para el pasajero)